En un bello lugar,
sencillo y acogedor
surgido frente al mar
con niños en derredor
provocaba a celebrar
la sapiencia y el
candor.
Nuestros ojos
extasiados
por tan bello
coincidir,
corazones calcinados
por el fuego de vivir
y de morir,
los caminos se han cruzado
y es tan bueno así
sentir.
Tan felices frente a
frente
a tan esperado momento,
alma corazón y mente
están llenos de
contento,
ojalá dure eternamente
su presencia sin
lamento.
¡Oh!... ¡Gracias
Papito Dios!
ahí estábamos las dos,
¡mi madre y yo!
sin el tiempo como
dueño
¡fue tan sublime, tan
bello!…
aunque tan solo fue un
sueño…
(En memoria de mi Madre
Celinda del Carmen Ferreira Palacios
Q.E.P.D. 1938 -
2015)
