Aún en la burbuja moras,
en el vientre de tu madre…
se hacen largas las horas
para que llegues a estos lares.
Pedacito de vida nueva,
navegas en tu océano
y mi alma inquieta espera,
que nazcas y seas pleno.
Por tercera vez mi ensueño,
espera el gran momento,
de conocerte mi pequeño…
por ahora, te percibo y te siento.
Y veo tus ojos profundos,
transparentes como el agua,
tu piel como los juncos,
tú, mi rocío de la madrugada.
Es así, como abuela, te imagino,
es así como te espero,
regalo del buen Dios Trino,
pequeñito trazo de cielo.


